Miércoles, 23 Mayo 2012 08:30

Mítico 1810…

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Pareciera que el mítico día de 1810 se repetiría. Las condiciones atmosféricas actuales, se asemejan a las de aquel glorioso día. Dicen que llovió, aunque algunos otros, plantean que no fue así.

Estas, como otras imágenes, guardadas en la memoria de largo plazo y que cada 25 de mayo traemos a la memoria de corto plazo, son en realidad representaciones, producto de un relato construido sobre la base de muy pocos elementos y que homogeneizados y unificados dan vida a uno de los hechos más trascendentales de nuestra historia como país organizado e independiente.

Una de tantas representaciones es la de L. Sánchez de la Peña "25 de Mayo y los paraguas" quien reconstruyó ese día a partir de los documentos existentes de la época. Ésta, como otras clásicas obras, fue producida a pedido del Estado Nacional, como parte de los festejos por el Centenario de la Revolución y nos legaron las tradicionales postales del Mayo de 1810, que por años y generación tras generación, hemos replicado hasta el día hoy.

Así, mucho tiempo después vinieron los revisionistas y analizaron al detalle toda la iconografía de Mayo, quitándole cohesión al mito y presentándonos una nueva imagen de la Revolución. De esta manera nos enteramos, que para la época paraguas no había y si algunos de los concurrentes podían tenerlo, era un exquisito y caro gusto, que no cualquiera se podía dar. Como hoy, parece que importar era muy caro y producción nacional no había. Amplia concurrencia, en realidad el colectivo imaginario "pueblo" era muy reducido si lo comparamos con los cientos de miles de personas que vivaron a Perón o Alfonsín en la misma plaza mucho tiempo después. El concepto pueblo tenía un área de incumbencia menor y se reducía a lo que podíamos llamar clases altas. Aunque mucho tiempo después un conocido historiador, Gabriel Di Meglio profundizó la mirada y encontró que los sectores populares, ausentes en la tradicional iconografía, tuvieron mucho que ver en esos convulsionados días.

También la tradicional figurita, deja filtrar alguna que otra mujer. En realidad la política era cosa de hombres, quizás algunas presenciaron el hecho. Pero en líneas generales las mujeres estaban subordinadas a los preceptos de una sociedad machista y no ocupaban cargos ni las primeras líneas políticas. Hubo que esperar mucho para que una mujer, Eva, hiciera vibrar con su rasgada voz y delicada figura, los cimientos de la histórica plaza e inaugurara el ingreso definitivo de las mujeres a la vida política del país

Ni siquiera el Cabildo es lo que era, los caprichos personales y el desinterés por el pasado colonial, lo transformaron en más de una oportunidad, por suerte, críticas de por medio, existió alguien llamado Buschiazzo , que lo redujo y los reconstruyo lo más parecido posible.

Han transcurrido 202 años y a pesar de que algunos, puedan llegar a decir, que hoy, las cosas se parecen a la época de la colonia, en realidad desde aquellos convulsionados sucesos hemos dado pasos importantes. También Hemos retrocedido y estuvimos al borde mismo del abismo, casi perdiéndolo todo. Pero en ese borderline, en esa situación fronteriza, nos reinventamos y salimos nuevamente. Las condiciones del contexto actual nos encuentran en un nuevo "bordeline". Pareciera que navegamos al decir de Skay Beilinson "A través del Mar de los Sargazos", lentos y en un recorrido circular. Expectantes a la llegada de los alisios que nos devuelven al rumbo fijado allá por 1810, ser un pueblo libre, independiente, plural. Conocedores de nuestro pasado, comprometidos con el presente y hacedores del mejor de los futuros.

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Prof. Alejandro Cortés

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