Viernes, 09 Marzo 2012 20:11

Patrimonio… ¿en rojo? Destacado

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Muchas veces cuando se plantea el esquema de un artículo, uno tiene la sensación de que se enfrenta a una especie de gran desierto y que solo es un tema de interés personal. Pero sin embargo al transcurrir el fin de semana largo de carnaval, desde diversos artículos periodísticos de alcance nacional, el aporte de amigos, mensajes de texto y algunos llamados telefónicos, dan cuenta de la magnitud de la problemática y de la importancia de los conceptos desarrollados.

A pesar de esto, en temas de patrimonio, recién se está en los comienzos de un gran debate que nos debemos como comunidad.

Planteábamos, en edición anterior:

"resta que los otros poderes del estado reaccionen, que el resto de la ciudadanía participe, que los protagonistas de la cultura respalden, que los inversores reemplacen algo de cantidad por calidad".

Cada una de estos actores merece un desarrollo en detalle porque tienen responsabilidad directa, pero ese análisis excedería el espacio de esta columna. Si cabe hacer, alguna apreciación que amplíe. No solo es el Ejecutivo Municipal también lo es el Honorable Concejo Deliberante y las fuerzas políticas que lo integran, quienes deben reaccionar. Hay una especie de quietud y es un agravante de la misma la falta de una legislación clara y precisa, que identifique y proteja y conserve nuestro patrimonio. El heredado, lo que quede de él y el patrimonio actual. Porque sería un grave error pensar que solo el patrimonio lo componen las cosas viejas que nos vienen de nuestros abuelos. Día a día en contextos diversos generamos patrimonio, que también se está perdiendo.

Que la clase política no se interesa por el patrimonio, no es una afirmación personal, lo dice la Auditoría General de la Nación con relación a una evaluación que da cuenta del riesgo en que se encuentran un número importante de bienes culturales y naturales de la argentina, entre ellos, el Pucará de Tilcara y un caso muy cercano a nuestra realidad, el del casco histórico de la Ciudad de La Plata.

Si bien no es el nivel nacional, el objetivo de análisis, si lo es el nivel local, aunque ambos se comunican en algún aspecto y se retroalimentan también. En lo local principalmente tenemos casos de amenazas, diría en peligro extremo, sobre bienes culturales y naturales muy cercanos al sentimiento comunitario y eslabones fundamentales en cualquier plan de desarrollo sustentable serio y a largo plazo. La problemática sobre los mecanismos relacionados al uso del espacio público lagunar costero es uno y el otro tiene que ver sobre las amenazas constantes a nuestro casco histórico. Acá es donde entran a tallar los otros actores de esta historia que también tienen su responsabilidad, pero también es cierto que un Área de Patrimonio, experimental y por el momento en "stand by" y la preocupación y el interés de la actual Directora de Cultura, no logran contener la magnitud de la cuestión por sí solos. Por otro lado es necesario que los inversores hagan realidad el canje de "cantidad por calidad". Cuánto más cemento, hierro y vidrio vamos a diseminar por los alrededores de la laguna. O acaso pretendemos llegar al extremo de matar ese bien natural tan importante para el crecimiento de nuestro pueblo. No son acaso los rasgos naturales los aspectos privilegiados por el turista que nos elige como opción entre varias opciones parecidas. Pues bien Señores Inversores es necesario afilar la calculadora y comenzar a tener en cuenta el botoncito de la calidad antes que el de la cantidad.

Hasta acá el estado local, los poderes, el legislativo y el judicial que brilla por su ausencia, las dependencias involucradas directamente con el tema, los inversores. Ahora es el momento de la sociedad en su conjunto. La comunidad toda. Los ciudadanos son quizás, los soportes centrales en temas de patrimonio. Sin el conocimiento por parte de la gente, sin la participación y el consentimiento de todos no hay cuidado del patrimonio. El casco histórico local o los sectores considerados como tal, han sido modificados y alterados, en algunos casos destruidos, ante la mirada silenciosa de la gente. La retroexcavadora del progresismo avanza muy rápido. Nos levantamos un día y hay lugares emblemáticos que ya no están o se produjeron pequeñas alteraciones, que son silenciosos ataques a la identidad de los montenses y en muchos casos, la trama dañada es muy difícil de recuperar. Porque detrás de las fachadas, por ejemplo, hay otro patrimonio, el intangible y la fachada es la membrana protectora de lo que no vemos, ni oímos, ni podemos tocar, por eso son tan importantes. Simples menciones a modo de ejemplo, la antigua casona en la intersección de Av. S. Martín, Irigoyen y E.Perón, las fachadas que rodean la plaza central, las modificaciones en la calle lateral de la Parroquia, las ampliaciones en los jardines de la municipalidad, si hiciéramos el ejercicio de mirar viejas fotografías del álbum del recuerdo, veríamos como de manera sistemática e imperceptible a la mirada cotidiana se ha modificado nuestro entorno natural y cultural. Dice la AGN y cabe el ejemplo para nuestra realidad "la sociedad argentina ignora, niega, no se muestra interesada por la conservación y los políticos lo saben por eso no se mueven en ese sentido. Cuando la sociedad presione se ocuparán."

No puedo extenderme más, quedando aspectos por profundizar como el del presupuesto para la conservación, pero invadiría los espacios de los demás expositores. Pero también porque no quisiera dejar de escribir algunas líneas sobre Manuel Belgrano. Que sin saberlo hizo mucho por nuestro patrimonio. Según la UNESCO de los 900 sitios de patrimonio mundial, cerca de 120 se encuentran en América Latina y una gran parte de ellos en nuestro territorio. Cuando la genialidad y el afán libertario de Belgrano detuvo a los Realistas en la frontera norte, consolidaba los inicios de nuestra territorialidad, pero también demarcaba el área patrimonial de todos los argentinos. Pero a lo largo de su intensa vida hizo aportes muy importantes en diferentes campos de la sociedad, la política, la economía, la cultura y la educación. Un 18 de febrero de 1812, por Decreto del Triunvirato, se creaba la Escarapela Nacional. Unos días después, el 23, Manuel Belgrano ya camino al Norte la reparte entre sus tropas. Y dispuesto a luchar por sus ideas y por la emancipación, no detuvo su inquieto espíritu y el 27 de febrero hizo jurar una bandera, cuyos colores eran celeste y blanco, que épocas, que genialidad la de Belgrano.

Sin lugar a dudas en la Bandera Nacional, a pocos días de cumplirse 200 Años de su creación, se sintetizan los ideales y los deseos de toda una comunidad. Es el símbolo máximo y su flameo y sus colores mantienen todavía a pesar del paso del tiempo, la fuerza para unificarnos y hacernos sentir que somos un todo, sin distancias, sin diferencias. Quizás sea un buen punto de partida para consolidar una política patrimonial para todos. Ya Belgrano le atribuía al pasado un rol importante

"se ha dicho muy bien que el estudio del pasado enseña cómo debe manejarse el hombre en lo presente y porvenir"

Alejandro Cortés

Leer 12694 veces Modificado por última vez en Jueves, 15 Marzo 2012 20:41

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