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Miércoles, 18 Diciembre 2013 13:35

Todo fluye…nada permanece.

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Una de las tantas frases que andan navegando en la inmensidad de las redes sociales, me llevó a recuperar el sonido del teclado al tipear, buscando darle forma a un sinfín de reflexiones que se acumulan lentamente, casi al ritmo de la inflación.

Son tiempos atípicos. Los jazmines han vuelto sin fuerza. Los agapantus ya están para florecer. Es un año excepcional para las rosas y si la memoria no falla, da la sensación de que nos han corrido el calendario y que las estaciones del año ya no son lo que eran. Globalización, cambios climáticos, alteraciones económicas, los procesos tecnológicos se aceleran y se llevan por delante todo lo que se le resiste. Hasta el tiempo ya no es lo mismo que cuando éramos chicos. Todo fluye nada permanece. Y la vertiginosidad de los procesos es de tal magnitud que las estructuras políticas, muy debilitadas, también están sucumbiendo a esos embates. Aquel 10 de diciembre de 2011 parecía que todo iba a permanecer por mucho tiempo, inmutable, quizá alguno pensó, para siempre. Pero hoy, podemos afirmar que aquella toma fotográfica, de la gran tormenta posada sobre el Palacio Municipal, era premonitoria de los turbulentos tiempos por venir.
La fluidez de los acontecimientos es más rápida de lo que uno cree. Entrelazar una historia con otra, demanda velocidad. Porque las alteraciones se producen en tiempos muy cortos. Por un lado ya no queda nada de aquel equipo de trabajo, que se presentó ante la sociedad en la campaña electoral del 2011 y que como un Goliat parecía devorarse todo lo que era de otros tiempos para llevarnos a un destino único. Por el otro, elementos externos al relato local, altos índices de inflación, fuga de capitales, el fin del sueño reeleccionista presidencial, debilitaron el relato madre, dejando sin sustento a todo lo que dependía de él. Sin esa gran usina generadora de una historia sin parangón, las pequeñas historias locales, comenzaron a languidecer. Demostrando las falencias que tiene, y siempre tuvo, desarrollar procesos de cambios que se alimentan de la mera dependencia de elementos externos.
Como un gran telón que cae y deja al descubierto la trastienda, el relato de un destino irrepetible para el viejo pueblo de frontera, se fue desgranando poco a poco. Nunca o pocas veces en la historia local, pudimos ver en dos años de gestión, como de tenerlo todo se llega a no poder hacer casi nada. Por detrás de rimbombantes arengas, el desorden propio del "cuartito del fondo", quedó en la superficie en toda su magnitud. Un Poder Ejecutivo fuertemente concentrado y un Concejal, cual D'Artagnan salido de la épica hollywoodense, sostienen a capa y espada el desgastado relato.
Pero no debemos quedarnos en una descripción fuertemente localista. Si bien el escenario local tiene su propia lógica, en el análisis más profundo el caso Monte, no está al margen de la dinámica y de las lógicas de complejos procesos por los que están atravesando la mayoría de las sociedades latinoamericanas, a su vez insertas en un proceso conocido como global y que no solo se remite a profundas alteraciones económicas, sino también a redefiniciones de los sistemas políticos y la democracia como forma de vida.
Este contexto, pone a los estados, y al local principalmente, ante escenarios conflictivos. Según el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), se avizoran cuatro escenarios para el conjunto de las naciones latinoamericanas, ubicándose a la Argentina en el número 1. El de los países que prima la distención social y se tiende a un orden conflictivo constructivo y plural. Se trata del mejor de los escenarios, en donde la conflictividad convive con un clima social positivo. En este tipo de escenarios se redefinen los canales de participación y la ciudadanía se expresa utilizando formatos novedosos. Las últimas elecciones generales, lo local en especial, evidencian que el voto, como expresión del sentir de la gente, ya no es cautivo. Ni de las ideologías ni de las chapas. Hay un incipiente deseo de construir otras posibilidades, desde otros lugares. Por lo tanto fluctúa hacia aquellas propuestas, hacia aquellos ciudadanos que garantizan esa pluralidad.
Podríamos decir como proyección que la conformación actual del Honorable Concejo Deliberante, potenciada por el arrasador triunfo del Frente Renovador, es la depositaria de las altas expectativas de la comunidad y cristaliza, utilizando un concepto Ozslakiano, una institucionalidad diferente. Altas demanda sociales de mayor diálogo, apertura y respeto desde las instituciones hacia los ciudadanos y un Poder Ejecutivo debilitado, le dan al Poder Legislativo local un rol clave y estructurador, en la dinámica política de cara al 2015 y se convierten los Concejales, quizá sin pretenderlo ser, en garantes de la estabilidad política y en el contrapeso necesario para los últimos coletazos de un modelo sustentado en la negación y el avasallamiento de la ciudadanía.
Sin dudas el nuevo escenario que se consolida a partir del 10 de diciembre es la materialización de que todo fluye y nada permanece para siempre. Cargamos sobre nuestras espaldas un legado más que importante, haber logrado 30 años de continuidad democrática. Esfuerzo que conlleva una gran responsabilidad como ciudadanos, desde el lugar que cada uno ocupa, ya que el mismo esconde en su interior, el germen de la democracia misma, fuego madre que debe y debemos mantener y alimentar por siempre o por lo menos hasta que un sistema superador a la democracia aparezca sobre la faz de la tierra.
Celebremos la democracia y en tiempos de reflexión, comparto uno entre tantos pensamientos del entonces Cardenal Bergoglio, hoy, Papa Francisco "...nos encontramos ante una realidad que nos muestra los resultados de un modelo de país armado en torno a determinados intereses económicos, excluyente de las mayorías, generador de pobreza y marginación, tolerante con todo tipo de corrupción y generador de privilegios e injusticias. Esta situación es consecuencia de una crisis de las creencias y los valores que fundan nuestros vínculos sociales. Ante esto debemos emprender una tarea de reconstrucción...".
Si hay un desafío desde el próximo 10 de diciembre es reconstruir la trama socio cultural de nuestra comunidad, sin esa malla de contención el mejor de los futuros solo será uno entre tantos enunciados salidos de lo mejor del realismo mágico.

Leer 5228 veces Modificado por última vez en Miércoles, 18 Diciembre 2013 13:43
Prof. Alejandro Cortés

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