29 E… Lejos de ser el Día de los Ñoquis
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Sábado, 09 Febrero 2013 10:29

29 E… Lejos de ser el Día de los Ñoquis

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...Es muy estrecha la línea que separa a la vieja etapa de la nueva y es necesario afrontarla con todas las fuerzas y todas las ganas. Y con algunos deberes, propongo pensemos en estos interrogantes ¿Quién soy?, ¿De dónde vengo?, ¿Hacia dónde voy?

Por eso un breve relax, si quieren, un tiempo de espera, de expectativa, para que la memoria haga lo suyo. Todas las energías puestas en la consolidación de la trama social que es necesaria para que el ciclo se renueve, porque así es la vida, un permanente salir y llegar y así ha sido y será por el resto de los días...
Así cerrábamos el 2012. Con expectativas y deseosos de encontrar sereno contexto para recuperar energías y volver a salir. Históricamente, enero, nos tiene acostumbrado a los sobresaltos a los argentinos. Lo que no estaba, creo, en ningún pronóstico, es que el verano sería tan movido en el creciente pueblo de frontera.
Sin previo aviso, y no importa dónde o cómo estuviéramos, la "ola de inseguridad" nos arrastró a un espiralado proceso que fue creciendo de pequeños hechos delictivos a verdaderos atracos, a base de fina inteligencia, a las familias montenses, sin importar condición, procedencia o geografía barrial, llegando a un punto de quiebre en los últimos días de enero, en donde la percepción era la de "estar a la deriva". Las altas temperaturas aportaban lo suyo y fueron haciendo de la atmósfera una explosiva química que se alimentaba de la indignación, la bronca y el silencio a diestra y siniestra de las estructuras de un poder ausente y que debían dar respuesta. No sé por qué o sí, las clases sobre las crisis en la Argentina se presentaron como una primera explicación de los hechos. Si el Estado no puede cumplir con sus funciones básicas, entra en proceso de crisis. Desde una concepción Weberiana "cabe definir la crisis del mismo a partir de distintas dimensiones que manifiestan la pérdida o el debilitamiento de las capacidades políticas, burocráticas y administrativas para realizar sus funciones". Y continúa "así la crisis de las funciones estatales de de policía se reconocen en la declinación de los niveles normales de protección de la seguridad de las personas, la propiedad y del orden público". Preferiría usar debilitamiento más que pérdida y sí declinación en la protección, éstas variables confluyeron y explotaron. Al no haber presencia del Estado, esas funciones pasan a ser "cumplidas por actores o asociaciones temporarias creadas por la sociedad civil". Basta con releer muchos comentarios del mundo –Facebook- para ver cómo cobraba fuerza el discurso de armarnos en defensa propia. En líneas más simples, si el Estado no me protege lo tengo que hacer yo por mis propios medios. De este modo llegamos al 29 E. El pico de la ola o el ojo mismo del huracán violento. Las redes sociales fueron, a falta de espacios institucionales, el lugar desde donde generaron y construyeron bases de sustento, ámbitos en el que la protesta encontró contención y sentido. Se retroalimentó y procesó las posturas más disímiles y se abrieron múltiples canales por donde fluyeron comentarios, opiniones, reclamos. Algunos colaterales, como sus daños, otros sólo efusivos recuerdos de un pasado lejano y no tan lejano, con algunas deudas por saldar y los más, los centrales referidos a los hechos que alteraban la fisonomía del hasta ahora "tranquilo pueblo de frontera". Pero cuando uno se sumerge en ese mar de letras, encuentra un reclamo que amalgama en la diversidad y que devolvió por instantes la soberanía al pueblo, que tomó control del espacio público para hacerse escuchar. La marcha del 29 E no sólo marca un hito. Hay que saber leer lo que la gente expresó ordenadamente. Es un antes y un después, es una demostración de la importancia de la comunidad movilizada peticionando a las autoridades. Si no fuera así no habría tantos divulgadores desvalorizándola. En simultáneo posicionó a Facebook como un espacio desde donde se da y se construye debate y poder, y eso está poniendo nerviosa a la vieja política porque no lo pueden controlar. A lo que hay que sumarle la exposición en superficie de una fractura social muy grande que nos ha dividido entre buenos y malos, ricos y pobres. Un emergente que se abre paso como puede, ante un relato que desde la cúspide de la pirámide dice lo contrario.
Pero la crisis de enero, cuyas consecuencias todavía se sienten, mientras se esfuerzan desde diferentes niveles del poder local por dar respuesta al reclamo popular, no es un castigo divino ni una maldición unitaria. Es un brote de una situación que es mucho más compleja y que se desprende de un proceso que nos supera: el fenómeno de la globalización. En una micro escala, Monte está siendo asediado por las características propias de este modelo de alcance mundial y para el cual no estamos preparados. El mundo global es vertiginoso, inestable, inseguro y desigual. Pero también el reclamo se inscribe en un fenómeno que se da en toda Latinoamérica, el de las protestas sociales, y en el cual podemos identificar tres campos de conflictividad. Entendemos por "campo de conflictividad" una categoría de análisis que hace a las acciones y demandas construidas por diferentes actores sociales que expresan sus identidades e intereses, como podemos leer en un informe del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo. Y, si bien los temas de inseguridad se incorporan al campo de conflictividad cultural, no son menos significativos que los que caracterizan a los otros dos: el de los conflictos por reproducción social o el de gestión institucional y gubernamental. De hecho, los conflictos culturales son transversales a estos dos, no hay una lógica propia, por lo cual se interrelacionan. Por otro lado, los conflictos de orden cultural van a la vanguardia de las tendencias en conflictividad, expresan el sentir de nuevos actores sociales y se hacen evidentes los nuevos desafíos. En fin, el 29 E es un campo fértil esperando ser puesto a producir. Tiene mucho para dar. Sólo resta ver si las líneas dirigenciales están a la altura de las circunstancias, si son capaces de implementar nuevos métodos de lectura, nuevas estrategias de relación con una sociedad que es diversa y cambiante.
Vemos si abrimos el lente, la cadena de situaciones que engrosan la lista de delitos; es sólo un emergente de una conflictividad profunda y latente en la sociedad, que nos toca a todos, y que la inseguridad la puso a flor de piel. Podemos decir que estuvimos frente a un proceso de "cristalización" de las grandes rupturas que cortan hoy al conjunto social, y que se originan en diferentes sectores pero, que en su gran mayoría, están alimentadas por las diferencias ideológico-partidarias. La marcha o la protesta, mal les pese a muchos, fue impactante y heterogénea y, más allá de su reclamo, dejó entrever la marcada fracturación social a la que hemos sido expuestos, al punto tal de hacernos confrontar con nuestros vecinos. Pero también fue una demostración de la fuerza de una comunidad, que encontró en un derecho un poco olvidado, el de peticionar, la forma ordenada y respetuosa para hacerse oír. Una masa humana... la patria misma reclamó, pacíficamente,... más seguridad.
Pero no se agota en estos conceptos las riqueza de un hecho como el del 29 E. Es mucho más rico el campo de trabajo que está enfrente de nosotros. Es un conflicto cultural y "si bien estos conflictos son incubadoras de riesgos son a su vez un barómetro del nivel de democracia y pluralismo" y cito textualmente "tanto las democracias liberales como los nacionalismo, tradicionales en América Latina, han fracasado en el reconocimiento de la legitimidad de los actores sociales y de sus demandas, tendiendo a imponer agendas públicas sin escuchar ni tomar en cuenta los problemas reales de las sociedades." La caracterización de una sociedad dividida entre buenos y malos responde a patrones culturales que se han mantenido fuertes, generando desigualdad; por lo tanto, superarlos es reconocer la interculturalidad que caracteriza a nuestras sociedades.
Parados enfrente del palacio Municipal algunos quizás vieron eso, la materialización de la crispación social frente a un gobierno municipal tradicional, que quiso erróneamente hablarles a ese nuevo conglomerado heterogéneo con una tradicional agenda pública pensada desde el interior de la fuerza pero alejada de las preocupaciones reales de la gente.
Si nos adentramos en ese bosque de comentarios que van y vienen, también podremos ver otras fracturas que denotan que tan bajo es nuestro nivel de pluralismo, ni hablar de la consideración del otro y sería tema de un artículo en si mismo las cuestiones relacionadas con la aceptación de opiniones diferentes o contrapuestas a las del modelo imperante.
Hay algo más, mucho más, detrás del 29 E. Hay un desafío enorme: pensarnos como una sociedad global y, para ello, no podemos seguir sosteniendo que somos un "pueblo en permanente construcción". No alcanza con divertirnos.
Es necesario apurar las máquinas, porque la globalización es como una gran tempestad a la cual es necesario enfrentar con las naves listas: si nos encuentra pre-diseñando si las velas serán cuadradas o redondas estamos en graves problemas.

 

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Prof. Alejandro Cortés

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