Más que un video… 233 años de historia.
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Jueves, 29 Noviembre 2012 09:34

Más que un video… 233 años de historia.

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Aquellos primeros movimientos en la lejana frontera, lejos están de ser un show. Los fuegos artificiales, el rock, La Mancha de Rolando, son la expresión de una época muy distinta. La inmensidad y la peligrosidad de ese "desierto" poblado, poco dejaban para la distracción.

En esos tiempos los descuidos se pagaban con la vida. Tan solo eran 8 familias con nulas probabilidades de elegir la vida como la elegís vos. El poblamiento de la frontera se hizo a fuerza de sacrificios y ordenes, que poco espacio dejaban para las aspiraciones personales.
Así a partir de 1779 se implementó un plan estratégico liderado por el entonces Virrey Vértiz que tenía entre otros objetivos, frenar el avance de los malones, que a juzgar por los últimos del Siglo XVIII, llegaban cada vez más cerca de la embrionaria metrópolis del Plata. Este grupo reducido de familias, lo conformaban inmigrantes españoles que en realidad estaban destinados a poblar la Patagonia. En otras oportunidades me surgió pensar, que camino a las inhóspitas y peligrosas tierras del sur, estos hombres y mujeres, al pasar por estas aguadas se enamoraron del lugar y decidieron quedarse aquí. Una tradición, poco fundada, cuenta, que descansaron a la sombra de un frondoso tala o un autóctono ombú. Lo que quizá, sí sea cierto, es que el lugar los atrapó. La sencillez y la aridez fueron fuertes atractivos e hicieron con los sueños y utopías de aquellos primeros pobladores, la argamasa que no solo da vida sino también da sustento a 233 años de historia.
Quijotesca tarea compendiar en imágenes semejante evolución. Pensar que aún no había nacido la patria, casi diríamos que la parimos. No muchos pueblos de la compleja geografía provincial tienen ese título. Pocos pueden decir nosotros vimos "nacer a la patria". Vienen a la memoria las sentencias del ilustre Amigo Cholo Villani "la Nación y la Provincia le deben a Monte todos los servicios hechos en pos del engrandecimiento nacional". Pago que aspiro sea algo más sustancioso que luces de colores y baterías. Cuando estas apreciaciones salgan a la calle, muchos de nosotros habremos podido ver estos años en una sucesión de imágenes y sonido. Amiga Victoria anhelo que el lente con el cual volvió sobre el pasado haya sido preciso y objetivo y que el movimiento no haya sido rectilíneo, sino diverso, de manera que todos los rincones de la habitación de los tiempos pretéritos, hayan sido iluminados. Porque así se hizo la historia de este bicentenario pueblo, recibiendo aportes de los más diversos sectores. No somos la obra de un caudillo, somos la obra de cientos de miles de mujeres y hombres que desde diferentes lugares y posiciones apostaron y aportaron en muchos casos para un futuro que no vivirían, pero que estaban convencidos, debía ser el mejor.
Todo comienza un 18 de noviembre de 1779. Aunque la liviandad de los tiempos actuales haya permitido se cambiara la fecha fundacional por la del 19. Me dirán un día más uno menos. Si. Pero de eso trata de abordar el pasado en su verdadera esencia y no tergiversarlo, porque si aceptamos el cambio de la fecha fundacional, el margen de aceptación de otras transgresiones puede ser muy peligroso y de costos muy altos. Salvo que la intención haya sido igualarnos a la fecha fundacional de la ciudad de La Plata, urbe, que mereció un reconocimiento internacional en la Exposición Universal de Paris en 1879, como diseño, diríamos hoy de avanzada. Si se quiso proyectar el aura progresista sobre nosotros, bien vale, la discusión por la transgresión.
Son innumerables las situaciones que ensambladas dan vida a estos 233 años de historia. La película de estos años es una sucesión de momentos algunos más trascendentales otros no tan impactantes pero no menos significativos, todos hacen a nuestra conformación y evolución como sociedad. Pero hay algunas instantáneas que no deberían faltar en el álbum de nuestros recuerdos, ya que son momentos que marcan transiciones importantes, como lo fue la reconstrucción del fortín después de la trágica navidad, sin ese esfuerzo comunitario primario, no habría ni motivos ni fuegos artificiales para festejar. Ahí están los primeros eslabones de nuestro ADN. Esa cadena casi mágica que va entrelazando hechos, personajes, situaciones de las más diversas.
Cuando analizamos el encadenamiento de nuestra identidad, vemos que han sido claves los aportes de aquellos primeros pobladores, entre ellos aborígenes y afroamericanos. Sin esa sólida base, el salto cualitativo y cuantitativo pergeñado por los Videla Dorna no hubiera sido altamente positivo. He ahí nuestro paso a la modernidad, la vieja guardia de frontera daba lugar al incipiente poblado que años después adquiriría rango de ciudad.
Nuestro devenir fue paso a paso, acompañando los buenos y los malos momentos de nuestra nación. Pero en cada uno de ellos hay algún Montense apostando, colaborando. No solo acompañamos a Rosas en la recuperación de la asediada ciudad puerto, contribuimos al glorioso Cruce de los Andes, cobijamos a los hermanos de ultramar. Fuimos protagonistas, quizás anónimos, de las ideas que generaron una revolución social, aquella en la que miles de argentinos se mojaron los pies en las fuentes de la Plaza de Mayo. La fragmentación posterior también nos alcanzó y fuimos cooptados por la espiral de violencia que nos llevó a esa larga noche de la historia. La sangre de nuestros paisanos regó fecundamente las lejanas tierras del sur, en Malvinas, detrás de un sueño truncado, pero que abrió un camino que nos permitió recuperar la democracia.
Quiénes son todos aquellos congregados en la plaza pública, escenario de lo momentos centrales. Son los descendientes de aquellas primeras familias que hermanadas con los originarios pobladores, dieron vida a una intrincada y compleja trama. Somos sus herederos. "Somos la síntesis de los que éramos, de lo que queríamos ser, de lo que pudimos lograr, muchas veces por el solo esfuerzo de la gente y es el reservorio más rico de experiencias para posicionarnos responsablemente en la maquinaria que dará vida al futuro cercano. Somos la suma de encuentros y desencuentros, de grandes logros comunitarios e individuales. De Moreno, Belgrano, San Martín, Rosas, Urquiza, Sarmiento, Eva, Perón, Illia, Alfonsín, Menen, De la Rua, Duhalde y Kirchner. Pero también Uriburu, Aramburu, Lonardi, Videla y Massera. Así de contrastante, intensa y apasionada es nuestra historia. Somos nosotros, somos la historia de este pueblo de frontera, que ha dejado huellas en la historia grande y que no es el resumen de una vertiente del Rosismo. Somos la suma de esfuerzos, desde aquellas primeras familias protegidas solo por la esperanza y la cruz, que se adentraban en ese mundo desconocido: la pampa, hasta cada uno de nosotros. Somos Rosas y Videla Dorna, Ferreyra, Petracchi, Laura Giagnacovo y Raúl Iribarne, los vecinalistas y los peronistas.
Somos una síntesis, heterogéneos, pasionales, críticos, apáticos. Somos argentinos, Somos Montenses y con esta rica herencia emprendemos esta nueva etapa del camino".
Detrás, del vaivén de los sonidos, ecléctica partitura, entre notas folclóricas y acordes vibrantes surgidos de alguna guitarra eléctrica, la masa movediza y alegre. El estruendo de los fuegos artificiales atrae las miradas y cada halo de luz multicolor, ilumina los rostros de cientos de individuos, desconocidos muchos de ellos, con la mirada fija en el variopinto cielo. Unas horas antes esas mismas personas quizás estaban sentadas en veredas diferentes, muchos han sido participantes de las multitudinarias marchas que se reproducen por toda la geografía nacional reclamando libertad, justicia, seguridad; otros se aferran a un proyecto como verdad revelada de alguna sagrada escritura. Pero son casi las 12 de la noche y están a punto de celebrar los 233 años de historia. El universo, los iguala, los hace a todos uno. 233 años de historia los unen, sin saberlo, sin quererlo. Ojalá cada una de esas miradas al cielo multicolor conlleve un esperanzado deseo de querer ser mejores, no sobre la base de unos contra otros, sino confiados y hermanados como aquellos primeros pobladores que sin saberlo llevaban en su sangre el gen del ser Montense.

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Prof. Alejandro Cortés

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