Lunes, 05 Noviembre 2012 13:17

La vida… ¿una ruleta rusa?

Escrito por
Valora este artículo
(1 Votar)

Usted debería usar casco. Naa. Es la respuesta inmediata del adolescente. No han transcurrido más que un par de horas de un lamentable hecho que se cobró la vida de un joven. Desgracia que pasa a engrosar la estadística de muertes adolescentes, por diversas causas, pero muertes, en nuestra comunidad en los últimos años.

La realidad se mete en el aula. Casi confirmando la hipótesis de Bauman, al denominar a los tiempos actuales como líquidos. Livianos, mutables, capaces de moverse y filtrarse por todos lados. Y por más que nos resistamos, nos afectarán. Por eso si bien la problemática de la crisis del estado argentino era el eje planificado, el docente no se puede aislar y el tema de la inseguridad vial y las temáticas relacionadas con las normativas, copa lentamente la conversación.
Cómo naa. Debe usar casco. A la reiteración de la indicación la catarata de respuestas fue de lo más diversa pero también en algunos casos poco sustentables, si tenemos en cuenta que estamos hablando de vivir. Son feos. Son caros. No pienso ponerme un casco. Nadie los usa. No es justo, que retengan las motos. Deberían ser mucho más ejemplares las multas. Pero es complicado. Cómo lo solucionamos. Qué hacemos, no podemos seguir cruzados de brazo.
Otra escena cotidiana, que es una actividad interesante, observar como en un trabajo de campo, el comportamiento social desde algunos lugares estratégicos y ser testigo de, no una, sino múltiples violaciones a las normas de tránsito. Sin casco es solo un aspecto. Cruzar el semáforo en rojo es otra cosa habitual en nuestra comunidad.
Hora pico Avenida San Martín, por consiguiente un parque automotor numeroso. Motociclista sin casco y a velocidad importante cruza el semáforo. En verde sería algo raro. En rojo. Es sorprendente caminar por la 9 de Julio, la avenida paralela a la ruta. No se producen más accidentes porque me animaría a decir que Dios es montense. Las bicicletas, las motos y los autos pueden aparecer desde el lugar menos pensado y a esa misma velocidad cruzan la ruta. Sin mencionar los asesinos que van al volante de muchos autos y camiones que no respetan el semáforo de la ruta 3.
Y la conversación del Docente con sus alumnos se torna entretenida e interesante, porque a pesar de que en el imaginario social y especialmente de los adultos, suele prevalecer la hipótesis de que a los jóvenes no les interesa nada. Charlar con ellos permite por un lado demostrar lo contrario y por el otro repensar que quizá cuando se toman algunas medidas que afectan al conjunto social, por lo menos se debería realizar algún tipo de consulta. Posiblemente esto no garantizaría su cumplimento total, pero tampoco generaría el unánime rechazo. Las dirigencias y los poderes públicos por lo menos podrían considerarlo.
Pero el relato de experiencias que dan cuenta de lo poco que valorizamos la vida, alcanzaría extensiones imposibles de contener en este espacio. Vale la pena recorrer las redes sociales para nutrirnos de muchísimas situaciones, reclamos y planteos, que en la mayoría de los casos no son escuchados por los que tienen atribuciones para decidir y contribuir en la modificación de las cosas.
Todas razones entre diversas razones, para buscar contener el tema que es delicado porque están en juegos los sentimientos de quienes han perdido a sus seres queridos. Pero son esas mismas pérdidas las que nos obligan a cada uno de nosotros a pensar alternativas que nos permitan aprender de estos momentos negros y dotar de sentido esos vacios en la vida de muchos de nuestros conciudadanos.
Si bien, en el relato oficial, ampliar el estacionamiento, avanzando sobre un bien de alto valor patrimonial como lo es la Parroquia, ordenaría el tránsito. Solo fue eso un elemento de un relato que en realidad estaba ocultando un grave problema, el colapso de las políticas de tránsito y la ineficacia de la gestión para resolver los problemas que ello genera.
Y mientras me relataban esa conversación con los alumnos, buscaba cuáles podrían ser los ejes de un análisis y porque no de un debate entre todos y que nos permitiera salir de este aparente callejón sin salida. Y sin dudas hay dos aspectos a valorizar y a reconsiderar en la futura agenda pública. Es evidente que detrás de toda esta compleja trama de intereses y relaciones hay dos grandes vacios. Por lo menos a juzgar por lo que dicen los que viven y transitan por las calles de nuestro pueblo.
Uno de esos vacios está relacionado con la generación de normativas por parte del Poder Legislativo y del Ejecutivo Municipal y con la consiguiente aplicación de las mismas. Es contundente el pensamiento, solo legislar no alcanza y que aún son débiles los mecanismos de control. A los que se los ve como injusto e incapaces de contener las desviaciones permanentes de la ley. Las experiencias similares en la región podrían ser un común denominador, un aglutinador de posturas que garantizara en el corto plazo medidas efectivas.
El otro gran vacío es la educación. Y no hablo de leer más libros de historia que sería favorable. Hablo de una gran falencia en términos de difusión y concientización en pos de consolidar una cultura del respeto por la ley. Hay una evidente tendencia a transgredir y el contra ejemplo es siempre el mismo: si el otro lo hizo. O lo que es peor si quienes tienen que dar el ejemplo son los primeros en saltar la norma. Qué se puede esperar para el conjunto de la ciudadanía.
Debilidades legales y culturales parecen ser dos detonantes claves en este problema. Un detalle menor para algunos. Considero que un detalle mayor que no podemos dejarlo pasar. Si negar la inflación lo es, negar la existencia de estas debilidades, es cegarnos, es enfrentar sin bases sólidas el presente y por consiguiente el futuro.
La ruleta rusa es un juego letal y clandestino del que no se conoce su procedencia. Se dice informalmente que se juega a la ruleta rusa, cuando uno está en una situación en la que sabe que tarde o temprano le tocará pagar las consecuencias.
Cuando uno busca el hilo conductor del artículo, es la realidad circundante una usina generadora de temas. Y si bien en esa realidad predominan como valores centrales el individualismo y el afán de riquezas a costos altos, aún en detrimento del otro, sería un grave error, sentarnos a esperar, pensando en que eso no nos pasará o que las consecuencias no nos llegaran. No podemos seguir perdiendo de vista que vivimos en un mundo global.
La vida no es un juego y menos una ruleta rusa. La vida es uno de los derechos más bellos y hemos pasado por circunstancias difíciles como para sentarnos a esperar a que nos llegue el momento en que tenemos que pagar las consecuencias. Darle el lugar que se merece, la vida, dotarla de valor, cuidarla y respetarla depende de una concatenación de pensamientos, acciones, gestos y ejemplos.
Y quizás a horas de celebrar el Día de la Madre, podamos, cuando reunidos en familia, mirar a nuestro alrededor y darnos cuenta que la vida de cada uno de ellos representa la vida de otros cientos de individuos. Y pensar, vamos a quedarnos esperando a que las consecuencias lleguen siguiendo este vertiginoso y violento juego actual. O vamos a tomar conciencia y valorizar su presencia de modo que nos decidamos a accionar, actuar, participar en todos aquellos espacios que tengan como objetivo central defender la vida.
Es una encrucijada tramposa podrían decir algunos. Pero encrucijada al fin. Y ante estas circunstancias siempre tenemos que elegir, optar, decidir. Vale la pena que en memoria de todos aquellos vacios en las mesas familiares, independientemente de nuestras creencias, posturas ideológicas partidarias todas nuestras energías confluyan en una sola opción: el camino de la vida.
"no deberíamos perseguir un sentido abstracto de la vida, pues a cada uno le está reservada una precisa misión, un cometido a cumplir. Por consiguiente, ni puede ser reemplazado en su función, ni su vida puede repetirse: su tarea es única como única es la oportunidad de consumarla..." Víctor Frankl. El hombre en busca de sentido.

Leer 16761 veces Modificado por última vez en Lunes, 05 Noviembre 2012 13:30
Prof. Alejandro Cortés

Esta dirección de correo electrónico está protegida contra spambots. Usted necesita tener Javascript activado para poder verla.

El Tiempo

Ingresar